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Los cinco errores más comunes al comprar una tarjeta gráfica

Las especificaciones y uso son muy importantes

Potenciar nuestro ordenador demanda cambiar algunos componentes, entre ellos, la tarjeta gráfica, un dispositivo que optimiza el rendimiento. Por lo general, cuando compramos una PC nos viene con una tarjeta muy básica. Ahora bien, si vamos a instalar juegos de última tecnología o editar vídeos de alta calidad, será insuficiente.

No obstante, antes de comprar una tarjeta de vídeo debemos tener algunas consideraciones. Una de ellas es fijarnos si nuestra placa base será compatible con el nuevo hardware. En caso de que nuestro sistema sea muy antiguo, lo más probable es que solo acepte ciertas tarjetas.

Por estas razones, hemos elaborado una lista con los cinco errores más comunes que cometen las personas al momento de comprar una tarjeta gráfica. No hay nada peor que darnos cuentas de la equivocación luego de haber pagado por el dispositivo.

  1. Fijarnos solo en los GB. Creer que una tarjeta con más Gigabytes de memoria es mejor que otra es una conclusión apresurada.Los GB solamente indican la capacidad que tiene una tarjeta para almacenar los datos gráficos que está procesando. Los gigas no garantizan el rendimiento del dispositivo. En todo caso, debemos fijarnos en el chip gráfico al momento de realizar una compra.
  2. Revisar el equipo. Además de la compatibilidad de la tarjeta madre, debemos verificar si nuestra fuente de poder soportará una tarjeta gráfica. Estas consumen más energía, por lo que también necesitaremos una fuente de mejor calidad, y que cuente con las conexiones necesarias para funcionar con la tarjeta.
  3. Los ventiladores. En el mercado encontramos tarjetas con uno, dos o hasta tres ventiladores. Por lo general las que tienen solo uno son las más básicas y, por consiguiente, las más económicas. Escoger las primeras por el precio es un error recurrente y garrafal. ¿Por qué? Si nuestro sistema se ejecuta a elevadas temperaturas, el incorporar una tarjeta gráfica podría agravar el problema, ya que la ventilación resultará insuficiente. Lo peor es que los componentes activen el mecanismo thermal throttling, el cual consiste en un descenso en el rendimiento para evitar el sobrecalentamiento.
  4. El monitor adecuado. Actualizar nuestra PC con una potente tarjeta gráfica requiere además un monitor adecuado. Caso contrario, no veremos ningún cambio en la pantalla. Por citar un ejemplo, las tarjetas Nvidia de la serie 10 vienen solo para señales digitales. Un monitor VGA está descartado. Quizás actualizar la tarjeta gráfica necesite de un desembolso adicional en el monitor.
  5. Uso de la tarjeta. Quizás es el error más grande. Antes de elegir una tarjeta debemos tener en cuenta qué uso le vamos a dar, pues es una equivocación elegir un dispositivo de alta gama solo para reproducir contenidos en 4K. Y a veces solo compramos una de media gama para correr los juegos de más alta resolución, y no se va a poder. Por otro lado, si vamos a renderizar vídeos también requiere de una tarjeta determinada.

No debemos elegir una tarjeta por las características globales, sino por el uso específico qué le vamos a dar. Si somos amantes de los videojuegos, hay tarjetas diseñadas para obtener el máximo rendimiento. Ahora bien, si estamos sobrados de dinero, podemos ir por la tarjeta gráfica más poderosa.

Si tenemos en cuenta estas consideraciones, ahorraremos bastantes monedas en convertir nuestro ordenador en un potente equipo, capaz de reproducir los contenidos multimedia más exigentes o disfrutar los videojuegos con mayores requerimientos.

Recordemos que cualquier equipo antiguo puede convertirse en una poderosa PC gaming, basta con cambiar ciertos componentes para lograrlo. No se trata de tirar todo a la basura y armar un nuevo ordenador. Aún podemos sacarle bastante provecho y ahorrar renovarlo en un futuro.