Mitos y realidades de los pagos contactless

Esta tecnología es muy segura que cualquier otro método de pago

No hay ninguna duda de que los pagos contactless o sin contacto llegaron para quedarse, y es que los cobros sin contacto avanzan significativamente en el mercado latinoamericano. La penetración de pagos presenciales en la modalidad contactless aumentó en 5% durante 2020 lo que representó un total de 3.4 mil millones de dólares en transacciones.

Los consumidores tienen su primera experiencia con esta tecnología, se convierte en parte de su rutina de pagos porque ofrece comodidad y facilidad de uso. Es un período decisivo para la consolidación de los pagos sin contacto, el que los emisores de tarjetas y procesadores de pago puedan brindar un servicio contactless que permita a las personas de todas las edades independizarse de manera progresiva del efectivo.

En el caso de los pagos sin contacto, uno de los retos a los que se enfrenta esta tendencia es el de la percepción colectiva de la inseguridad, principalmente relacionada con mitos de fraude o con el temor de ser robado con tan solo el acercamiento de una persona al teléfono.

Esta tecnología es muy segura que cualquier otro método de pago, ya que operan con tecnología ??Near Field Communication (NFC) o lo que es lo mismo, transmisión inalámbrica de datos. Durante la transacción inalámbrica, la información sensible de los cuentahabientes viaja ya encriptada y el pago se realiza en segundos, lo que disminuye las posibilidades de un acto delictivo.

Los sistemas de seguridad en pagos de dichos proveedores pueden estar al mismo nivel que el de los bancos, y estar disponibles para que cualquier entidad financiera pueda implementarlos. A finales del 2021 la Asociación de Bancos de México (ABM) resaltó que de enero a agosto del año pasado los fraudes cayeron en un 7% gracias a la adopción de los pagos digitales.

La idea errónea de que los pagos sin contacto son inseguros es un impedimento para el crecimiento y expansión de los mismos. Además de derribar mitos, el desarrollo de instituciones bancarias y financieras con una firme capacidad de seguridad digital también suma a que México se ponga al corriente con una tendencia de pagos que va en ascenso regional y globalmente.