Científicos japoneses desarrollan dedos robóticos con piel humana

El siguiente paso será cubrir todo el robot con piel creada en laboratorio

El vínculo entre el hombre y la máquina se está estrechando, pero sigue siendo una pieza fría de metal, cables y plásticos. Los robots ya acompañan a las personas en diversas tareas que requieren precisión, resistencia o simplemente aquellas que son peligrosas para los humanos, es evidente que ayudan satisfactoriamente en los procesos de producción, rescatan a las víctimas de accidentes y ayudan en las operaciones.

Ahora, científicos japoneses de la Universidad de Tokio en Japón quieren dar el siguiente paso en la robótica, por lo que los ingenieros están trabajando en la posibilidad de poder equipar las máquinas con piel humana, donde las primeras pruebas han dado buenos resultados.

La piel se cultivó en laboratorio a partir de células reales de la piel humana llamadas fibroblastos. Para darle a la piel un aspecto realista, durante 3 días se sumergió un dedo robot de tres articulaciones en una “sopa” de colágeno que se pegó al dedo, creando una estructura similar a la dermis.

Posteriormente el dedo se cubrió con queratinocitos, otras células humanas, simulando la epidermis. De esta manera, se creó una piel con un grosor de 1,5 milímetros, capaz de estirarse y contraerse a la hora de doblar el dedo. Shoji Takeuchi, investigador de la Universidad de Tokio, dijo que la solución era mucho más realista que la silicona utilizada hasta ahora.

El material creado por los japoneses también es susceptible a la regeneración. La “piel” cortada se puede curar trasplantando colágeno en la herida. Sin embargo, el dedo robot probado tenía un serio inconveniente. La piel se secó después de algún tiempo debido a la falta de vasos sanguíneos.

Los científicos también tienen una idea para esto. Planean implementar vasos sanguíneos artificiales para mantener la hidratación, así como glándulas sudoríparas y folículos pilosos para llevar el realismo al siguiente nivel. El siguiente paso será cubrir todo el robot con piel de laboratorio, aunque aquí los investigadores tienen algunas dudas.